quarta-feira, fevereiro 25, 2009

Un espacio para que Latinoamérica pueda verse a sí misma


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Casa de las Américas
Un espacio para que Latinoamérica pueda verse a sí misma

Personalidades del mundo de las letras, jurados del Premio Casa de las Américas, resaltan la importancia de la institución para el arte y la literatura del continente
Por: Lázaro Jorge Carrasco y Lidia Hernández, estudiantes de Periodismo
Correo: cult@jrebelde.cip.cu
20 de febrero de 2009 00:39:07 GMT
Con la finalidad de extender y fortalecer las relaciones socioculturales no solo con los países de América y el Caribe, sino también con el resto del mundo, y apenas tres meses después del triunfo de la Revolución, la Casa de las Américas emergió en la capital de Cuba, para bien del arte y la literatura en el continente.
Tanto es así que medio siglo después de constituido el Premio Casa, más de 600 obras se inscribieron para participar en el prestigioso concurso literario, cuyo veredicto siempre es decidido por destacadas personalidades del mundo de las letras, algunas de las cuales accedieron a dialogar con JR sobre la relevancia de la fundación de la Casa, justamente el día de la ceremonia de premiación.
Al decir de Carmen Boullosa, intelectual mexicana, quien fuera parte del jurado en esta ocasión, el premio «tiene una importancia mayúscula, pues tanto él como la institución que lo auspicia constituyen un espacio donde Latinoamérica puede verse a sí misma».
La idea de la Boullosa, quien asegura que a la institución y a sus libros le debe la mayor parte de su formación literaria, es retomada por el prestigioso periodista e investigador cubano Ambrosio Fornet. «Luego del triunfo de la Revolución y de la creación de la Casa floreció un sentido de comunidad cultural latinoamericana con magnitudes sin precedentes en el continente. Antes en nuestra región solo existían países sin lazos culturales entre sí. El famoso crítico brasileño Antonio Cándido me decía: un tiempo atrás yo iba de vacaciones a París; ahora voy a Lima, a Bogotá, a La Habana, y eso se lo debo a Casa».
Roberto Fernández Retamar, destacado poeta, ensayista cubano y presidente de la Casa de las Américas, considera que la creación del premio representó el primer acto de proyección internacional de ese centro cultural. «La Casa ha ocupado la mayor parte de mi existencia y, quizá, la mejor».
En su edición inaugural, el certamen contó entre los miembros del jurado a escritores de la talla de Alejo Carpentier, Miguel Ángel Asturias, José Lezama Lima y Nicolás Guillén. Con él se han dado a conocer internacionalmente escritores de la talla del cubano José Soler Puig, el salvadoreño Roque Dalton y el peruano Alfredo Bryce Echenique.
El galardón auspiciado por Casa busca estimular la producción e investigación cultural. Además, ha mostrado durante estas cinco décadas un relevante panorama de temas, estilos y conceptos de la literatura latinoamericana.
En este sentido, Fernando Rojas, viceministro de Cultura de nuestro país, señala que «la Casa de las Américas representa la oportunidad mejor para los escritores de nuestros pueblos como una alternativa al orden mundial injusto. Tiene una significación emblemática, pues el hecho de que en su primer año la Revolución haya contribuido a promover lo mejor de las letras y las artes en nuestra región, por medio de ella, es una indiscutible muestra de su firmeza».
Grínor Rojo, escritor e investigador chileno, quien mereció este año el Premio Extraordinario de Estudios Latinos en los Estados Unidos, aseguró que «la Casa es el lugar donde los latinoamericanos nos reunimos y 50 años después prueba la solidez de la Revolución Cubana, de la propia institución y del premio».
En sus inicios el certamen literario se llamó Concurso Literario Hispanoamericano. En 1964 adoptó el adjetivo Latinoamericano, cuando incluyó la participación de autores brasileños. Un año después acogió su nombre actual. Sin embargo, no ha cambiado la concepción trazada por su máxima inspiradora, Haydeé Santamaría: «el premio no es solamente de Cuba, es de Latinoamérica, y todos están en el deber de ayudar para que no se estanque, no se haga aburrido, no se haga tradicional». Y así ha sido en estos 50 años de alianza cultural.

FONTE (foto incluída): Juventud Rebelde - Cuba

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