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quinta-feira, julho 02, 2009

Trovando en Cuba con poesía y música hondureña


Trovando en Cuba con poesía y música hondureña
jueves, 02 de julio de 2009
01 de julio de 2009, 19:10

La Habana, 1 jul (PL) Poetas y músicos cubanos abrazaron hoy la causa del pueblo hondureño, víctima de un golpe militar, en Trovando, su espacio de cada miércoles en el patio-bar de los estudios Areíto, en la barriada de Centro Habana.

La poesía hondureña está presente junto al canto nuestro, afirmó Fidel Díaz, uno de los impulsores de este proyecto aglutinador de la bohemia intelectual de la isla, que suma semana a semana nuevos adeptos.

El concierto principal, una descarga atípica, lo protagonizó el músico barcelonés Helios Ruiz y su invitada especial, la cantante española de música sefardí Julia León, quien bebió en ese acervo de fuentes directas, en las comunidades hebreas de Madrid y Valencia, entre otras.

Su aval está enriquecido, además, por una acuciosa investigación del folclor tradicional hispano del que ha recopilado más de 200 canciones, algunas de ellas inéditas y ha musicalizado textos de poetas como Lope de Vega, Gracilaso de la Vega, Francisco Quevedo, Federico García Lorca y Nicolás Guillén.

Respaldada por el laudista Iñaki Aguirre, su voz se expandió en la tarde-noche habanera, y también la poesía de autores hondureños como Roberto Barahona, quien desde sus versos anuncia: Voy a hacerle una limpia a mi Honduras/voy a usar ruda, hierbabuena, puros,/ flor de izote, copal, guaro,/penicilina, agua limpia, justicia.
FONTE:Prensa Latina - La Habana,Cuba

terça-feira, abril 07, 2009

Jorge Guillén por Francisco Arias Solís




“Que los muertos entierren a sus muertos,
Jamás a la esperanza.”

Jorge Guillén.


LA VOZ DE LA POESIA PURA


“El mismo Valery me lo repetía –escribe Jorge Guillén-, una vez más, cierta mañana en la rue de Villejust. Poesía pura es todo lo que permanece en el poema, después de haber eliminado todo lo que no es poesía. Pura es igual a simple, químicamente”. La simplicidad de esta actitud poética en el complejo mundo moderno parece un descubrimiento. Históricamente esta poesía es la que realiza mejor que ninguna la restauración del concepto íntegro de lo poético. También merecería atención el lenguaje poético guilleniano, de maestría y perfección sin par y que logra una distinción expresiva donde se reúnen lo clásico y lo moderno. Y como decía Pedro Salinas: “Creeremos siempre que el valor máximo de su poesía es representar la conciencia poética más clara, más luminosa , exacta y profunda que hace mucho tiempo ofrece nuestra lírica”.
Jorge Guillén Álvarez nace en Valladolid el 18 de enero de 1893. Realiza sus estudios primarios en la academia de don Valentín Alonso. En 1909 termina su bachillerato en el Instituto Zorrilla. Su padre le envía al internado suizo de Friburgo, donde aprende francés. Cursó Filosofía y Letras en Madrid y Granada. Fue uno de los primeros inquilinos de la Residencia de Estudiantes. Estancias en Suiza, Alemania e Italia. En 1917 consigue su primer empleo: lector de español en la Sorbona de París. En 1919 conoce en Tregastel a la que sería su mujer dos años más tarde, Germaine Cahen. En 1925 se doctora en Madrid con una tesis sobre Góngora. Obtuvo por oposición la cátedra de Literatura española en la Universidad de Murcia. En 1929 marchó de profesor a Oxford, volviendo más tarde a España como catedrático de la Universidad de Sevilla. La rebelión militar de 1936 le sorprende en Valladolid Es detenido y sufre un juicio sumarísimo por espionaje con pena de muerte. El poeta salva la vida, pero decide en 1938, salir de España. Comienza su exilio. Se marcha a Francia y después a los Estados Unidos, ocupando una cátedra de literatura española en el Wellesley College, en el puesto que había dejado su amigo Pedro Salinas. Fue también profesor visitante en diversos centros universitarios norteamericanos, en Puerto Rico, en México y en otros países hispanoamericanos. En 1957-1958 ocupó la cátedra de poesía Charles Eliot Norton de la Universidad de Harvard, donde dictó un curso sobre Lenguaje y poesía. Muere Franco y el poeta prepara su regreso a España: “Estalló entonces el acontecimiento / después de cuarenta años implacables, / a los cuarenta en punto de la Historia. / El exilio voluntario había concluido”. En 1976 se le concede el Premio Cervantes y en 1977, Jorge Guillén, regresa a España eligiendo la ciudad de Málaga para pasar los últimos años de su vida, y allí, le sorprendió la muerte el 6 de febrero de 1984.
El propio Guillén ha confesado que no pasó por el sarampión poético de la adolescencia. Alguna vez dijo: “Lo daría todo por un libro de versos”. Jorge Guillén lanza su Cántico con 35 años.
La primera edición de Cántico, como llamó Guillén a su obra, con toda la intención envuelta en la palabra, se publica por Revista de Occidente en 1928. En el año 1936 es publicada una segunda versión y en el año 1945, en México, se publica el tercer Cántico, mucho más copioso en poemas y con nuevas disposiciones de contenido. La definitiva versión de Cántico, la cuarta (Buenos Aires, 1950), contiene 344 poemas. Constituye un himno continuado de afirmación vital, un fervoroso aleluya total poético. Cada poesía es un poema de exaltación, de goce: al reunirlo forman un cántico, que crea para los sentidos un mundo aparte, una construcción pura: un orden y un concierto espiritual.
Cada Cántico se ha de mirar no como suma de poemas, sino como integración viva de una forma anterior del organismo poético. Sucede que siendo único Cántico, lo es como un ser humano que no es igual en sus diversas etapas de vida y desarrollo, aun siendo siempre el mismo.
El segundo periodo en que suele dividirse la obra poética del poeta vallisoletano, está constituido por Clamor, subtitulado Tiempo de historia, que es una trilogía formada por Maremágnun (1957), Que van a dar a la mar (1960) y A la altura de la circunstancias (1963), que prosiguen su antiguo tema, pero añadiendo un enfoque nuevo: ahora no será sólo el canto de la belleza, sino el clamor antes el caos de la historia última; la injusticia y el dolor se aúnan aquí al canto de júbilo ante el ser y su exultación. En Homenaje (1967), que constituye el tercer período de su obra, Guillén atiende en especial a la circunstancia humana del poeta: lecturas, relaciones humanas, reconsideración de toda la trayectoria vital y, en suma, legado de un canto renovado de vida y exigencia moral. Aire nuestro (1968) recoge su poesía completa, a la que se añadirán Y otros poemas (1973) y Final (1982) que agregan múltiples matices a todas las facetas de la obra anterior.
En su actividad crítica Guillén ha prologado las Obras completas de Federico García Lorca y de Pedro Salinas, y se ha ocupado de Berceo, Góngora, San Juan de la Cruz, Bécquer y Miró en Lenguaje y poesía. Otros ensayos excelentes son: Federico en persona y Semblanza y epistolario. Fue traductor de Valéry (El cementerio marino), Claudel y Cassou.
“La poesía de Jorge Guillén –nos dijo Alberti-, en aquel perfilado conjunto de su libro (Cántico), aparecía como una de las más personales de España”. Y García Lorca, sobre el riquísimo universo poético de Guillén, escribe: “Cada vez se me adentra más tu poesía limpia, hermosa (eso es). Hermosa, llena de una emoción divina, completamente conocida por intacta”.
Guillén el poeta más clásico de nuestros poetas contemporáneos cierra el balance de toda su obra, en Final, con esta aspiración: “Paz, queramos paz”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.es

¡Necesitamos vivir en paz!
Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
FONTE: Ideal Digital - Andalucía,Spain
IMAGEM: Jorge Guillén

quinta-feira, março 12, 2009

Blanca Varela, la más universal de las poetas peruanas

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Blanca Varela, la más universal de las poetas peruanas

David Blanco Bonilla

La peruana Blanca Varela, que falleció hoy a los 82 años, es considerada la más universal de las poetas peruanas, con una obra que trascendió fronteras y le permitió ser reconocida con los principales galardones otorgados en nuestro idioma.
Varela, nacida en Lima en 1926, creó una sólida obra lírica que destacó con luz propia en la brillante Generación del 50, que tiene como representantes, entre otros, a Carlos Germán Belli, Alejandro Romualdo, Washington Delgado, Francisco Bendezú y Juan Gonzalo Rose.
Esa generación, que tuvo como su máxima figura en narrativa a Julio Ramón Ribeyro, modernizó los géneros literarios, aún cuando sus poetas se dividieron en "puros", por su búsqueda estética, y "comprometidos", sensibilizados con los conflictos sociales.
Según los críticos, sus obras tuvieron carácter urbano y cosmopolita y entre sus modelos literarios estuvieron Walt Whitman, Ezra Pound, Giuseppi Ungaretti, André Breton, Rainer María Rilke, Federico García Lorca, Luis Cernuda y Vicente Aleixandre.
Se reconoce, además, que tienen una "unánime deuda" con César Vallejo.
Ex esposa del pintor Fernando de Syzszlo y gran amiga del premio Nobel mexicano Octavio Paz, Blanca Varela nació en una familia de escritoras y artistas.
Fue hija de Esmeralda González Castro, conocida como Serafina Quinteras, una reconocida escritora y compositora que usó ese seudónimo por su admiración hacia los autores teatrales españoles Serafín y Joaquín Álvarez Quinteros.
A los 17 años, en 1943, ingresó a estudiar Letras y Educación a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde conoció a Sebastián Salazar Bondy, Javier Sologuren y Jorge Eduardo Eielson.
Casada con Szyszlo, partió a París en 1949, donde conoció a Paz, uno de sus más cercanos amigos y gran admirador de su obra poética.
En esa ciudad también conoció a Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Henri Michaux y Alberto Giacometti, y estuvo en contacto con el círculo de intelectuales latinoamericanos y españoles radicados en la "ciudad luz".
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En 1954 viajó con su esposo a Florencia, un año después volvió a Perú, y entre 1957 y 1960 trabajó en Washington como traductora y periodista.
Ya en 1957 fue incluida en la Antología General de la Poesía Peruana, editada por Salazar Bondy y Alejandro Romualdo, y en 1959 publicó su primer libro: "Ese puerto existe".
Sus obras posteriores fueron: "Luz de día", de 1963; "Valses y otras falsas confesiones", de 1972; "Canto villano", de 1978; "Camino a Babel", de 1986, y "Poesía escogida 1949-1991", de 1993.
Ese mismo año dio a imprenta "Del orden de las cosas", "Ejercicios materiales" y "El libro de barro"; en 1986 una nueva edición de "Canto villano"; "Como Dios en la nada, Antología 1949-1998", en 1999, y "Concierto animal", el mismo año.
Octavio Paz, quizá el mayor conocedor y difusor de su obra, dijo que Blanca Varela era "una poetisa que no se complace en sus hallazgos ni se embriaga con su canto".
El célebre autor de "Piedra de sol" consideró que "con el instinto del verdadero poeta sabe callarse a tiempo" y que su poesía era "un signo, un conjuro frente, contra y hacia el mundo, una piedra negra tatuada por el fuego y la sal, el tiempo, la soledad. Y, también, una exploración de la propia conciencia".

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Esta calidad poética le fue reconocida en 2007 con la entrega del premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
También había sido condecorada con el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en el 2001, y fue la primera mujer que ganó el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca en 2006.
Conocida por su poco afán de figuración, el poeta peruano Édgar O'Hara afirmó en 2007 que "Varela nunca buscó premios ni reconocimientos" y que "como escritora hacía muchas transfiguraciones de sucesos que le ocurrían en su vida cotidiana".


FONTE: ADN.es - Spain

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